Detrás de una buena idea… ¡una familia!
2009
Qué menos que mi primera entrada en el nuevo blog estuviera dedicada a los que me aguantan día a día: mi familia.
Porque seré síncera, no es fácil ser padre, madre o hermano mío. Tan buena que parezco pero peco muchas veces de orgullosa y tirante carácter. Asi que solo puedo agradecerles su apoyo y sus consejos.
Es curioso que esto que empezó como un hobby, sea ahora una vía profesional en la que intento abrirme camino. Pero desde el principio, ellos han estado conmigo.
Mis padres que no entienden la teoría del caos (el universo nació del más oscuro e indescriptible caos), se empeñan en llevarme por el buen camino del orden, la constancia y la diligencia. Algo en lo que prometo ponerle empeño, aunque me cueste que se note… Y aunque casi siempre me ofusque por sus lecciones, reconozco que el diablo más sabe por viejo que por diablo, y a experiencia ellos me ganan ¡por goleada!
Mi madre es la pobre a la que recurro cada vez que hago un tocado para que juzgue, porque yo peco a veces de creatividad y puedo poner de más, cuando es más elegante el menos. Además, todo hay que decirlo, no es porque sea mi madre, pero tiene un gusto exquisito (del que espero haber heredado un poco..) y tiene la inteligencia de modernizarse y no estancarse en antiguas modas…
Ella es la que realmente ve nacer y crecer todos los tocados. Desde que mis hermanas no viven en casa ya, le dejo mis maniquíes encima de la mesa del desayuno para que los vea y dé su opinión. Reconozco que esos momentos son de los mejores del proceso creativo: debatir ideas con alguien que se ha educado el ojo en lo mismo que yo y al mismo ritmo. Además es la que sufre con paciencia que su tocado esté terminado la víspera de la boda prevista para estrenarlo (es el caso de la boda de mi hermana… a ella casi le da algo, pero por mi culpa: la última puntada la hice ¡la misma vispera!). Pero tambien es la que no me deja dormir siestas, porque en ese mismo instante se le ocurren ideas para sus tocados…
Mi padre es el que más ha abierto las miras (¡en el mejor sentido!)… porque dile tú a un señor que se ponga a mirar tocados por tiendas, pidele que entre en una mercería a mirar botones antiguos que le puedan gustar y esperate que te traiga alguno “potable”…
Pues mi padre se pasa de bueno en eso… Cuando volvió de un viaje a Oviedo a recoger con mi madre un vestido suyo, me trajo botones que aun me cuesta elegir un tocado donde ponerlos, de lo mucho que me gustaron. Aunque ya adelanto que algún botón que otro he vendido ya. Tambien es el que siempre tiene el móvil a mano para hacer una foto a ideas de tocados que ven mis padres en sus paseos. Y es el que me da su opinión sobre como contactar con tiendas y demás, aunque este paso va lento por mi parte. Es el que más empeño pone en que siga una buena organización y sea responsable. Imaginad la cruz que lleva… Chocamos mucho en cuanto a esto, porque él lo ve todo clarisimo y yo nada, él se fía de los patrones prefijados y yo soy más de ir a mi ritmo. Pero, ¡oiga! que él es militar y al pobre le sale la hija artista…
Mis hermanas, digamos que no puedo separarlas en dos bloques diferentes…
La mayor es la que me obliga a llevar una contabilidad casi férrea (casi, porque me cuesta ser constante, pero a día de hoy 7 Mayo, la tengo actualizada, y bien orgullosa que estoy
), es la crack de internet que me encuentra páginas de ideas para inspirarme y contactos tanto para materiales como para ventas, es la que se recorrió el bazar de Estambul para encontrarme placas de nácar, redes y más materiales increíbles.
La mediana (soy la pequeña) es la última que se independizó (se casó en Oct) y hasta ese dia, le dejaba mis maniquíes en el lavabo con una notita en blanco y un boli, para que me escribiera su opinión. ¡¡¡Y eso que se levantaba a las 6 a.m.!!! Pero siempre tenía un minuto (creo que mientras se lavaba los dientes) para escribirme unas palabras… A ella le debo materiales de Amsterdam e Italia.
A ambas le debo mil momentos graciosos de “¡vente corriendo a casa a probarte tu tocado!”, de dejarse guiar por las ideas de esta novata (bueno, ya no tanto
), de debates de “yo lo haria asi; pues yo asi; pues a mi me da igual, al final lo haré como digo yo
” (esto es más que broma: la clienta SIEMPRE tiene razón, y el tocado ha de ser a su gusto. Una regla que me ha costado a veces seguir, pero que siempre me ha hecho retarme a mejorar, asi que no puedo quejarme.)…
Mi hermano, el último, pero porque es el más peque. Es otro como mi padre, que ha debido meterse rápido en este mundillo porque a él tambien le pregunto. Y no os imaginais lo valiosa que es la opinión de los chicos por varias razones: como no entienden de formas ni modas su opinión se guía por estética (algo que olvidamos las mujeres muchas veces en pro de estar a la última), tienen una sinceridad aplastante a la hora de decir “me gusta, no me gusta”, tienen ideas super prácticas de cómo solucionarme problemas técnicos de montaje (por algo son manitas del bricolaje tanto mi padre como mi hermano). Además mi hermano tiene la santa paciencia de darme lecciones de marketing y de explicarme cosas que conozco, pero no los tecnicismos (soy historiadora, diré que me interesa más una piedra que saber calcular el indice de lo que sea que calculen los de marketing. Él estudia marketing).
No entraré en detalles de nuestras relaciones entre nosotros, porque somos una familia normal, para nada de telenovela (lo siento si esperabais cotilleos…). Pero lo que es excepcional para mi, es que estén aún hoy, aguantandome.
Asi que solo por eso, se merecen esta entrada y mis ¡GRACIAS!
Os presento a los protas en la boda de mi hermana mediana:
(tocados cortesía de sitaBtocados
)
Bss
Sita





























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